| La primera mirada, el primer encuentro, el primer beso, la primera relación
sexual son recuerdos que siempre estarán en la memoria de cualquier ser
humano.
A medida que las relaciones avanzan, cabe a la pareja definir objetivos o metas
para su futuro. Boda, vivir juntos, tener o no hijos son decisiones que deben
ser tomadas con cuidado porque suponen el riesgo de debilitar, y a veces, terminar
con la relación. Digo esto porque la rutina, previsible, que se establece
en una vida en familia es uno de los grandes factores de desgaste en una relación,
incluyendo también el sexo.
Muchas parejas optan por no tener hijos, o si no por postergar un embarazo
para experimentar y gozar al máximo sus experiencias y esto incluye la
libertad de viajar y tener relaciones sexuales sin tener hora marcada, evitando
al máximo que la relación caiga en la rutina.
Otras, aquellas parejas que resuelven construir sus familias, independientemente
del momento de gestación y llegada de los niños, acaban cayendo
antes en la rutina, que termina muchas veces afectando la vida sexual de la
pareja. Esto es porque por más que los hijos, que son una dádiva,
sean deseados y planeados por la pareja, es sólo una cuestión
de tiempo para que la vida sexual de la pareja sufra interferencias y modificaciones.
Enseguida del parto la mujer puede presentar alteraciones en su líbido
en función de la amamantación. En esta fase también es
común que algunos hombres eviten el contacto sexual con su compañera,
hecho que, en psicología, se atribuye a la santificación de la
mujer.
El tiempo va pasando e independientemente de que la mujer quede en casa mientras
el compañero sale a trabajar o de ambos trabajar afuera, los hijos acaban
colaborando directamente para que se establezca una rutina. Horario de despertarse
y dormir, de alimentar, llevar y buscar a la escuela (aunque sea con otro transporte),
actividades extraescolares..., son una rutina obligatoria de cualquier familia.
¿Y el sexo? El sexo existe sí, pero no es a cualquier hora que
movidos simplemente por el deseo la pareja ahora puede tener relaciones sexuales.
Si el niño o adolescente está en casa no se puede, no se puede
tampoco en cualquier lugar de la casa, o en cualquier momento. Hay sexo ahora
sólo cuando los hijos duermen o están fuera de la casa. Aún
así la libertad sexual de la pareja es afectada, pues aunque los niños
estén durmiendo, se pueden despertar, o aunque estén fuera, a
menos que duerman fuera de casa, en algún momento van a llegar.
El sexo también puede ser placentero aún cuando existen niños.
Basta que la pareja ejercite su creatividad. Si ellos están durmiendo
cierre la puerta del cuarto, lo que ocurre allá adentro es por cuenta
de la pareja, en el caso de que se despierten tendrán que llamar. Si
salieron o van a dormir en casa de amigos o parientes, la pareja puede aprovechar
ese momento para hacer sexo como cuando estaban solos los dos, un cine, salir
a cenar o bailar con derecho a un hotel ..., pueden ser momentos de descontracción
que hacen bien a cualquier relación sexual.
Pero una cosa es segura en todo esto. Después de los hijos, nunca más
la vida sexual será como antes.
Kelly Cristine Barbosa Cherulli
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