| Históricamente la sexualidad femenina siempre fue motivo de tabú
y controversias. Hasta algunas décadas atrás hablar sobre el tema
era un tabú. Los padres siguiendo una educación castradora, poco
hablaban, o mejor, no abordaban el tema con sus hijas. Este comportamiento es
explicado por las innumerables variables entre las diversas culturas de los
pueblos.
Aún después de la revolución sexual de las mujeres, muchas
de ellas en mi opinión, encuentran dificultades para ejercer plenamente
su sexualidad.
Si antes era la falta de diálogo en la familia o la falta de información
adecuada sobre el tema que aún existe, actualmente las mujeres han sido
"víctimas" de sus proprios miedos, tabues, inseguridades además
de la baja auto-estima. Creo que actualmente el mundo competitivo en todos sus
aspectos ha reforzado una competición entre las propias mujeres llevándolas
a un proceso de cambio exterior, haciéndolas olvidar los cambios y su
crecimiento interior.
Eso puede ser observado en los cuerpos sudados en los gimnasios, mujeres de
las más diversas edades que llenan los consultorios de cirurgía
plástica, máscaras y cremas que prometen retardar el envejecimiento,
combatir la celulitis, así como la dictadura de la moda por el cuerpo
perfecto y rectilíneo, entre otros.
Así, muchas mujeres que se dicen independientes y bien resueltas, acaban
dejándose llevar por esa neurosis, y en cierta forma, también
fueron afectadas en su vida sexual. Existen aquellas que creen que si tienen
el cuerpo perfecto significa que no habrá motivo para ser cambiadas por
otra más joven o mas guapa, reflejo de la propia inseguridad y baja auto-estima.
Esas mujeres demuestran inseguridad al abordar su propira sexualidad. Muchas
se sienten inferiores por no conseguir llegar a un orgasmo, otras por no conseguir
una relación sexual satisfactoria, como si el cuerpo perfecto fuera la
respuesta o solución de sus problemas sexuales.
Interesante es decir que en terapia con parejas no son los compañeros
los que reclaman sobre los cuerpos de sus compañeras, por el contrario
la mayoría dice apreciar los contornos de sus compañeras.
No estoy contra los gimnasios o cirugías plásticas, por el contrario
creo que una mujer puede y debe utilizar todos los recursos existentes para
sentirse más bella y joven., mientras que no se vuelva una rehén
de su propia apariencia. O sea, lo ideal es que las transformaciones externas
sean acompañadas por cambios internos, y creo que esto es posible.
La experiencia clínica ha mostrado que el sexo no depende de estos artificios
para que ninguna mujer se realice sexualmente. Así, una mujer bien resuelta
es aquella que se gusta a si misma, sabe lo que quiere y lo que debe hacer para
conquistar sus objetivos y deseos. Tratándose de sexualidad femenina,
una mujer sexualmente realizada, es aquella capaz de saber lo que le gusta,
compartiendo con su compañero sus dudas, fantasias, deseos, sabiendo
guiar a su compañero en la búsqueda del propio placer así
como el de la pareja.
Kelly Cristine Barbosa Cherulli
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